La reflexología o reflexoterapia opera a través de las zonas reflejas o puntos nerviosos interconectados con zonas alejadas del cuerpo. Cada órgano del cuerpo tiene un punto preciso en el pie, que es su reflejo y desde el cual puede ser estimulado. Como parte del arte de la medicina, la reflexoterapia tiene gran valor tanto en la prevención, como en el diagnóstico y tratamiento de las dolencias, cualquiera que sean sus causas y manifestaciones. Su papel preventivo se explica porque equilibra la energía del organismo y por lo tanto contribuye a evitar males posteriores.

 

Diagnóstico: Al presionar la zona refleja de un órgano éste experimenta dolor o sensibilidad, mediante lo cual sabemos en forma exacta. que órgano está funcionando correctamente y cuál tiene deficiencia, alteración o bloqueo, lo cual se traduce en enfermedad, debido a la acumulación de toxina y de tensiones.

Curación: Al efectuar el masaje a las zonas reflejas en los pies se produce una activación, la que se traduce en una mayor irrigación sanguínea, aumentando el transporte de un conjunto de sustancias nutritivas, oxígeno, energía, hormonas; anticuerpos y contribuye a la eliminación de las toxinas del organismo.

 

En lo psíquico y emocional, relaja al enfermo y disminuye el stress; generalmente se produce una catarsis. La reflexoterapia es una tratamiento no violento, al contrario, muy agradable. Estimula el poder curativo latente en el cuerpo o "Natura medicatrix" y se ajusta al mandato hipocrático de "Sanar sin dañar". No necesita de aparatos sofisticados y caros. Se usan solamente las manos. Puede darse en cualquier lugar. La reflexoterapia puede ser practicada por toda persona que tenga interés en ayudarse y ayudar a los demás; pueden ser médicos, dentistas, matronas, kinesiólogos, paramédicos, dueñas de casa, etc. La reflexoterapia no es una panacea, no se debería dejar de consultar a un médico, si es necesario.